viernes, 1 de noviembre de 2013

Alcohólicas - Hilda Hilst




a
Goffredo da Silva Telles Júnior
Ignacio da Silva Telles
José Aristodemo Pinotti
por las aguas intensas de la amistad.


Drink we till we prove more, not less, than men,
And turn not beasts, but Angels.
................ and forget to die.

Richard Crashaw
(poet and saint)



I

A Jamil Snege

Es cruda la vida. Asa de tripa y metal.
En ella me desplomo: piedra mórula herida.
Es cruda y dura la vida. Como un trozo de víbora.
La como en la lividez de la lengua
Tinta, te lavo los antebrazos, Vida, me lavo
En lo estrecho-poco
De mi cuerpo, lavo las vigas de los huesos, mi vida
Tu uña plúmbea, mi abrigo rosso.
Y deambulamos con botas por la calle
Rojas, góticas, altas de cuerpo y copas.
La vida es cruda. Hambrienta como el pico de los cuervos.
Y puede ser tan generosa y mítica: arroyo, lágrima
Ojo de agua, bebida. La vida es líquida.


II

También son crudas y duras las palabras y las caras
Antes de sentarnos a la mesa, tú y yo, Vida
Ante el chispeante oro de la bebida. Poco a poco
Se van formando remansos, lentejas de agua, diamantes
Sobre los insultos del pasado y del ahora. Poco a poco
Somos dos señoras, empapadas de risa, rosadas
De una mora, una que entreví en tu hálito, amigo
Cuando me permitiste el paraíso. Lo siniestro de las horas
Se va volviendo tiempo de conquista. Languidez y sufrimiento
Se van volviendo olvido. Después, recostadas, la muerte
Es un rey que nos visita y nos cubre de mirra.
Susurras: ah, la vida es líquida.


III

Alturas, tiras, las subo, las recorto
Y flotamos las dos, la Vida y yo
En el carmín de la borrasca. Embriagadas
Nos hundimos nítidas en un lodazal que cuaja.
Qué burla tan estilera. Qué desplumados
Serafines. Las dos en los vapores
Lobotómicas líricas, y el drenaje
Se transforma en auge, y es traslúcida
La lama y es extremosa la Nada.
Descascaro la cotidianidad dementada
Y su rito pastoso de parábolas.
Pacientes, canonesas, muy bien educadas
Aguardamos el tibio poniente, el vaso, la casa.

Ah, todo se dignifica cuando la vida es líquida.



IV

Y bebiendo, Vida, rechazamos lo sólido
Lo nudoso, la frialdad-trampa
De algún rostro sobrio, cierta voz
Que se amplía, cierta mirada que condena
Nuestra mirada gaseosa: ¿conque bebiendo?
Y respondemos laxas labias leticias
Lo lusco de los lagartos, lo lustrado
de las quillas, barcas, gaviotas, drenos
Y se aleja de nosotros lo sólido de cerrado ceño.
Se regocijan nuestras coronarias. Me regocijo yo
En la noche navegada, y río, río, y remiendo
Mi abrigo rosso tejido de azucena.
Si es deductiva y líquida, la Vida es plena.


V

Te amo, Vida, líquida estera donde me tiendo
Granada baba orozuz, tu trenzado rosado
Salpicado de negro, de dulzuras e iras.
Te amo, Líquida, bajando escurrida
Por la víscera, y así olvidando

                                    Hambres
                                    País
                                    La risa suelta
                                    La dentadura etérea
                                    Balón
                                    Miseria.

Bebiendo, Vida, invento casa, comida
Y un Más que se agiganta, un Más
Que conquista un fulcro potente en la garganta
Un látigo, una llama, un canto. Ámame.
Embriagada. Restringida. Ámame. Soy menos
Cuando no soy líquida.


VI

Ven, señora, estoy sola, me dice la Vida.
Mientras te demoras en los textos elocuentes
Aquellos donde meditas la carne, esa cosa
Que gime, sufre y muere, quedan vacíos los vasos
Queda en reposo la bebida, y tu sabes que ésta está más viva
Mientras escurre. Si te demoras, empiezas a pensar
En todo lo que se evapora, y cantarás: qué triste
Es el poniente. Y la casa, qué antigua. Ya ves
Que te vuelves banal en rima y en medida.

Corre. El abrigo y las botas están en sus lugares.
Acarminadas y altas, volvamos a ver las calles
Y como decía Rosa: los ojos en las nonadas.
Como tú dices siempre: los ojos en lo absurdo.

Ven. Licúa el mundo.


VII

Mandíbulas. Omóplatos. Frente y revés.
La vida hace sonar las botas en la acera.
Estoy más que viva: embriagada.
Ebrios y locos es como repiensan la carne el cuerpo
Vastedad y cenizas. Conceptos y palabras.
Como conviene a ebrios grito lo inarticulado
La garganta candente, devastada.
Algunos se ofenden. Las casas son paredes. Me acuestan.
La noche es un infinito que se aleja. Embudo. Galaxia.
Líquida y bienaventurada, sobrevuelo. Yo y el abrigo rosso
Que no tengo, pero que cada noche recreo
Sobre mis omóplatos.


VIII

El abrigo rosso me observa. La lana
Deshacida por malos tratos
Está gastada y rugosa en las axilas.
El frente revela manchas vivas
Irregulares, distintas
Porque cuando me arranco las botas
Al alba, o cuando las calzo rápida
Al crepúsculo, caigo siempre de bruces.
La Vida es la que me levanta. Y la sed.
Y la saliva. La lengua busca ese sabor
Esa sequedad dorada, y acaricia los labios
Babeando imprudente en el abrigo.

Es bueno y manso mi abrigo rosso
A veces grita: ah, si te acordaras de mí
Cuando prolija. Lávame, hilda.


IX

Si un día te alejas de mí, Vida —cosa que dudo
Porque algunas intensidades guardan su semejanza con la bebida —
Bebe por mí pasión y turbulencia, camina
Donde haya uvas y amapolas negras (invéntalas)
Recuérdame, Vida: pasea mi abrigo, acuéstate
Con aquel que sin mí ha de sentir un prolongado vacío.
Préstale mis botas y mi abrigo rosso: comprenderá
El porqué de buscar conocimiento en la embriaguez de la vía manifiesta.
Provaga. Acuéstate conmigo. Aprende la experiencia lésbica:
El éxtasis de acostarte contigo. Bebe.
Haz añicos tu propia medida.



Hilst, Hilda,  Do desejo,  São Paulo, Globo, 2004, pp 97-107

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