sábado, 13 de diciembre de 2014
Lina Bo Bardi por escrito.
En estos días salió a la luz el libro Lina Bo Bardi por escrito, traducción de Lina por escrito, originalmente editado en Brasil por la Cosac Naify. Se trata de una compilación de textos escritos por la arquitecta ítalo-brasileña Lina Bo Bardi, seleccionados por Silvana Rubino y Marina Grinover.
La edición mexicana es de Alias y estuvo a cargo de Sara Schulz. La traducción es mía, y el diseño es de Selva Hernández. Fue un honor formar parte del proyecto. El libro ya está a la venta en librerías y es un ejemplo de austeridad y hermosura conjugadas:
En la página de Alias pueden hojear el libro y adquirirlo.
A continuación, algunos fragmentos de una clase de arquitectura transcrita en el volumen, que incluye las preguntas que le hicieron los alumnos:
Por lo general el arquitecto, en Brasil, se ve obligado a trabajar para la clase alta. ¿Por qué no se crean escuelas en las que el arquitecto pueda acercarse a la población y establecer condiciones que le permitan hacer viviendas más dignas?
La pregunta es hermosa, pero un poco ingenua. El arquitecto, al igual que otros profesionales, como los médicos, ingenieros o economistas, depende de la estructura socioeconómica del país. Para cambiar, hay que hacer la revolución y, si esto no se logra, el profesional se ve obligado a seguir trabajando bajo el mismo esquema. Luchar para que las cosas cambien es muy hermoso, digno de un ser humano, de una persona verdadera. Yo, particularmente, nunca he trabajado para la clase alta. De hecho, la ladera de la Misericordia, recuperada en Bahía, será habitada por quienes ya vivían ahí desde antes: no se va a convertir en departamentos de fin de semana, ni en casas chicas ni en nada por el estilo, ¿verdad, señor alcalde?
¿Le parece más importante que el arquitecto haga una revolución en la arquitectura, o a través de la política?
Son dos cosas completamente distintas, aunque dependen una de la otra. Podemos hacer una revolución arquitectónica y al mismo tiempo una revolución política, o viceversa. Pero una revolución política no la hace una sola persona, sino todo un país, todo un pueblo. De manera que ahí no hay elección. Una revolución aislada no tiene ningún significado. No puedes hacer viviendas populares o viviendas colectivas si no hay un esquema sociopolítico detrás de todo eso.
¿Hasta qué punto puede interferir el poder público en la libertad para proyectar?
Al poder público en un país capitalista no le interesa nada. Puedes hacer todo lo que quieras. Hasta puedes ser más socialista en un país capitalista que en un país socialista. Pero eso no resuelve nada.
¿Tú hiciste el primer y único posmodernismo brasileño, o me equivoco?
¿Qué? El posmodernismo internacional es el peor fracaso de la arquitectura contemporánea.
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