Caminante, ve a decir a los lacedemonios que aquí
yacemos por haber defendido sus leyes.
Epitafio de las Termópilas
Póstrate: esto es un túmulo.
Debajo, amortajado,
yace el cadáver cálido
de un pueblo aniquilado,
y un rezo melancólico
suena junto a su cruz.
Ante el cosmos atónito
se aprestó la milicia:
surgió una lucha férvida
entre Fuerza y Justicia.
Y a Justicia la época
venció a espada y obús.
Venció la Fuerza indómita;
Mas la infeliz vencida
Le escupió odios y lágrimas
a la faz pervertida
y al laurel esa mácula
eterna pudrirá.
Cuando, con voz fatídica,
la santa libertad
en otros días más prósperos
llame a la humanidad,
de su sepulcro México
entonces surgirá.

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