viernes, 15 de julio de 2011

El cactus - Manuel Bandeira






Aquel cactus recordaba los gestos desesperados de la estatuaria:
Lacoonte constreñido por las serpientes,
Ugolino y sus hijos muertos de hambre.
Evocaba también el seco Nordeste,
                                                bosques de carnaúbas y caatinga…
Era enorme, incluso para esta tierra de feracidades excepcionales.

Un día un tifón furibundo lo abatió de raíz.
El cactus cayó atravesado en la calle,
Rompió los aleros de la casa de enfrente,
Impidió el tránsito de tranvías, automóviles, carretas,
Reventó los cables de luz y durante veinticuatro horas privó a la ciudad de iluminación y energía:

--Era bello, áspero, intratable.



Petrópolis, 1925

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