miércoles, 18 de abril de 2012

Texto abolicionista de Raul Pompeia







Imaginad, señores esclavistas, imaginad que os agarrasen, os pusiesen un fierro en el cuello, os curvasen con el trabajo del campo, pagándoos las gotas de sudor con golpes de látigo; imaginad que castigasen vuestra primera desobediencia cortándoos las nalgas con el filo de una navaja y que, como lenitivo, os llenasen de sal los labios sangrientos de las navajadas; que os dejasen exhaustos y esperasen el retorno de vuestras fuerzas para repetir los mismos latigazos y los mismos cortes de navaja; imaginad que os condenasen a esa vida de delicias por veinte años o más... Yo os pregunto si, al cabo de algún tiempo, pese a vuestra superioridad moral sobre la infeliz raza de los esclavizados, no os encontraríais soñando francamente con cuatro puñaladas liberadoras. Todo hombre que considere que mediante el homicidio puede alcanzar la libertad injustamente pisoteada por la opresión, todo hombre esclavizado tiene derecho al puñal. (...) La humanidad no  puede sino felicitarse cuando un pensamiento de revuelta pasa por el cerebro oprimido de los rebaños de obreros de las haciendas. La idea de la insurrección indica que la naturaleza humana aún vive. Todas las violencias en pro de la libertad brutalmente arrebatada deben saludarse como santas venganzas.


 Nota periodística de Raul Pompeia, citada por Eloy Pontes, en A Vida Inquieta de Raul Pompéia, p. 92. 

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