La araña se escondía
detrás de la pared como
para lanzar la mordida
la proyección de la sombra las piernas
retorcidas casi troncos
de un árbol que nace del suelo y del techo
lúgubre lúgubre más que lúgubre
el susto me recomendaba
correr tomar un taxi
pero al mismo tiempo me forzaba
a caminar lentamente en torno a la araña
y mirar muy de cerca
de qué está hecha (acero macizo): material del miedo
acercarme a las puntas
de las piernas que no son pies
lanzas apuntadas hacia el suelo
que en cualquier momento se desgarran
y enlazan a la presa, tienen vida propia
los tentáculos de araña
yo solita con ella
nadie se sorprendería
si me hiciera desaparecer
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Qué mala idea los mosaicos y la taza y el lavabo
de un azul marino al que no se le ve el fondo
espera la tetera en el salón
con el índice se roza el ombligo, quisiera
quitarse la costra del ombligo por la rendija entre
los botones del abrigo y la camisa, imposible no
pensar en el pleito que vio hace poco
en el puerto de montevideo: dos mujeres
se agarraban en la puerta de un taxi, cuando vio
la primera vez creyó que una estaba salvando
a la otra de un infarto, una adolescente
en la banqueta lloraba a gritos
pero ¿cómo parar el pleito si tal vez no fuera
el caso, si tal vez fueran dos desconocidas
o por qué no dos hermanas
después de una revelación catastrófica? la tetera
demasiado caliente amarga el té
la segunda taza se vierte oscura
amarga casi café
sintió mucho frío en el puente frente a los coches
que zumbaban en la ola verde bajo sus pies
después caminó hasta la farmacia y buscó
crema para los ojos
una que no diera comezón, aunque
en la disyuntiva entre arrugas y ceguera
se quedaría con las arrugas
de eso no tenía duda. los cachetes
se despellejaban con el frío, no tendría
camisas limpias
hasta el fin del viaje.
Poemas en portugués:
Sant'Anna, Alice, Rabo de baleia, São Paulo, Cosac Naify, 2013, pp 18, 20.

Gracias por compartir ambos poemas, Paula. Interesante la nueva poesía brasileña, ¿habrá pronto una antología que pueda leerse en español? Mientras tanto se agradece tu labor; poemas que de otra forma difícilmente llegarían a nosotros.
ResponderEliminarUn saludo, hasta el fin del viaje.
Sergio Ernesto Ríos hizo una: Escuela Brasileña de Antropofagia.
ResponderEliminarHola, Pablo, hay varias antologías de poesía brasileña contemporánea circulando por ahí. Una es la que menciona Nosoymidori, a cargo de Sergio Ernesto Ríos y editada por Kodama Cartonera. Otra es la publicada por El billar de Lucrecia, bajo el título "Caos portátil" (antologada por Cecilia Pavón y Camilla do Valle). Otra, con poetas menos jóvenes es "Alguna poesía brasileña", publicada en la UNAM por Rodolfo Mata y Regina Crespo. Y por ahí hay más. Yo acá voy publicando lo que voy leyendo y me va gustando. Algunas de estas traducciones (para nada todas) son proyectos mayores para los que sigo buscando editorial. ¡Saludos y gracias por la lectura!
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