la caída del cielo
imaginemos esta bahía antes de que la colonia
llegara y de que el agua fuera vasta
mucho antes de su escasez y finura, repite
alguien, imagina el lago inmenso para este
baño y nuestra fundación para el servicio
y la consecuente inmortalización de nuestra
ra
nu
ra
insiste esta persona al llegar al pasaje
imaginen a los indígenas en esta playa casi
inhabitable de limpieza imaginen el salto
antes de la zambullida imaginen dejar una
lanza reposando en el descanso de la caza
imaginen la desnudez permitiendo mirar
todos los incompletos orificios
alguien
pide que se imagine este origen
alguien clama por el conocimiento
(implícito)
en esta actividad de ver—imaginar—
recordar el otro tiempo anterior al trauma
ahora
donde la falta de lenguaje es amalgama de
una anti-imagen sin nosotros, sin vastedad
sin visitas al profundo suelo del mar
hoy basura, sí un muro.
carta para alguien después de las protestas
Los bárbaros quedan recortados contra el cielo sobre nosotros. Se oye el latir de mi corazón, el jadear de los caballos, el gemir del viento y ningún otro sonido. Cruzamos los límites del Imperio. No es momento de arriesgar nada.
j. m. coetzee. esperando a los bárbaros
es caliente la noche en río y la plaza XV
arde sulforada por el extraño torpor
de los normales después de las caballerías
de choque y de la pimienta agria que
trajeron en los barcos de pinos
sal vinagre especias azabache
ahora hierve la noche en río y el centro
está desierto como si a todos
los habitantes los hubieran despedido y una
horda de restos denunciara el adiós
de alguien que se sumerje suicidado en la
inmensidad pútrida de la bahía
es densa la noche en río y los barrios
de los suburbios duermen como aves
mortecinas ya no migrantes
no hay ninguna luz pequeñita tan
sólo un hombre en harapos
que dice tener una palabra importante
que compartir aunque
nadie aquí pueda escucharlo.
cat people
para margarida vale de gato
no sé mucho del nacimiento de los humanos
por mucho tiempo creí que me gustaría ser madre pero
decliné la invitación debido a siete motivos
sé no obstante un poco de la gestación de los gatos
de la ética de las felinas preñadas en hogares temporales
y de los humanos que las acogen en situación de riesgo
a veces ofreciéndoles un trozo de cuarto vacío.
sé que las crías de gato nacen con uñas y
gritando después de que se instala su primera hambre
las uñas son muy filosas y nunca entendí cómo
no mutilan por dentro las vísceras de sus madres .
la prole nace con los ojos pegados y sucios
y un día de pronto los abre subrepticiamente
dejándole a sus madres la labor de la limpieza.
los gatos se vuelven fácilmente hermanos unos de otros
y aman de un modo extraño siempre mordiendo
y es entonces cuando se separan con cierto dolor de su
madre dispuesta —si no se le castra— a otra cruza
los hijos saben después de nacer que no pueden
usar las uñas contra sus madres
las cuidan siempre de los rasguños finos
llorando para siempre el maternaje imposible
de un plato en el que poco a poco se seca leche derramada.
el color de la piel
era alto como el rumor de las voces
en el cuarto de al lado
las manos siempre suspendidas
en el corazón
una experiencia negra
la de mi padre mulato cafuzo mameluco
geográficamente perdido o aniquilado
y no me contaron esta otra historia
de brasil
un día llevaron suavizante
me lo echaron detrás en el cabello
negociaron mi silencio
y supe después que el gesto
de violencia
dejaría en mí una firma
reuní a mis padres y partí
quedó un permanente de
muchos años
amonio vivo entre los dientes
aquel rumor de los muertos
de la locura abierta de las afrenias
eran todos los pelos deshaciéndose
el fin encontrando un sí
las firmas sobre mi temperamento
escribieron un camino minado de
razas
yo mujer que tampoco puede ser loca
(siempre tratan de coronarme)
mi padre fue como una pared de hortensias
experiencia negra de la múltiple
firma
después de tatuarme el paraíso en el puño
y lograr un techo aquí
sé que la muerte me ronda desde hace mucho tiempo
y le muestro los dientes de amonio
mi cuerpo grande cortado de tintas que
nunca han pactado con la blancura de las verdades
ni con los neutros
la muerte me acecha todos los días en mi sueño
yo despierto y digo
tengo un día más para contar la historia de los suburbios
voy a escribir para descansar de la vigilia
en algún futuro la poesía hablará
el cemento del muro será campo
y la palabra hortensia o planta fuerte
al fin me vengará de todas las bombas.
el asesinato de marielle franco
cómo se borra un cuerpo después
de que corra en él el vino de tanta
fruta gorda y suculenta
sostienes las manos de la vida
y en ella hay respiración y timbre
la pisada de un búfalo
un hálito nacido en las raíces
el viento que golpea la arena de la piel
ves los pelos erizados
te estremeces incluso
y de repente otro soplo
muerde
donde todo sangra
cómo es que puede
morir ser tan doloroso
o pacífico
cómo es que puede
morir a veces
ser tan lento
cómo se borra un cuerpo después
después de que la piel que tenemos
sea tan consoladora
quédate un poco más
podrías haber dicho
pero el vino por dentro ardía
y aunque el cuerpo se quedara
el vínculo de ser un animal
se había ya disuelto
la viscosidad toda vertida
al punto de nunca más
poderse recoger
cómo es que puede
un cuerpo entero
romperse
nosotros tendiendo una mano
que acaba aun más en el vacío
nosotros también un cuerpo
esperando al tuyo roto
cómo es que puede
un cuerpo entero
desaparecer
aun desmembrado
siempre puede o debe
el desencanto admitirse
morir como dormir
entre las ruinas
las bombas
perder
soplo sangre aire
barco y manos
atracados pero
colgando
de los filamentos del espacio
la mano última que saluda
sabe porque duele
lo imposible
no puede más.
Estos poemas pertecen al libro onde estão as bombas, de Tatiana Pequeno, editado bajo el sello Edições Macondo en 2019.
Foto tomada de escamandro.wordpress.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario