sábado, 15 de agosto de 2020

Cinco poemas de Tatiana Pequeno

 



la caída del cielo

 

imaginemos esta bahía antes de que la colonia

llegara y de que el agua fuera vasta

mucho antes de su escasez y finura, repite

alguien, imagina el lago inmenso para este

baño y nuestra fundación para el servicio

y la consecuente inmortalización de nuestra

ra

nu

ra

insiste esta persona al llegar al pasaje

imaginen a los indígenas en esta playa casi

inhabitable de limpieza imaginen el salto

antes de la zambullida imaginen dejar una

lanza reposando en el descanso de la caza

imaginen la desnudez permitiendo mirar

todos los incompletos orificios

alguien

pide que se imagine este origen

alguien clama por el conocimiento

(implícito)

en esta actividad de ver—imaginar—

recordar el otro tiempo anterior al trauma

ahora

donde la falta de lenguaje es amalgama de

una anti-imagen sin nosotros, sin vastedad

sin visitas al profundo suelo del mar

hoy basura, sí un muro.

 

 

 

carta para alguien después de las protestas

 

Los bárbaros quedan recortados contra el cielo sobre nosotros. Se oye el latir de mi corazón, el jadear de los caballos, el gemir del viento y ningún otro sonido. Cruzamos los límites del Imperio. No es momento de arriesgar nada.

 

j. m. coetzee. esperando a los bárbaros

 

es caliente la noche en río y la plaza XV

arde sulforada por el extraño torpor

de los normales después de las caballerías

de choque y de la pimienta agria que

trajeron en los barcos de pinos

sal vinagre especias azabache

ahora hierve la noche en río y el centro

está desierto como si a todos

los habitantes los hubieran despedido y una

horda de restos denunciara el adiós

de alguien que se sumerje suicidado en la

inmensidad pútrida de la bahía

es densa la noche en río y los barrios

de los suburbios duermen como aves

mortecinas ya no migrantes

no hay ninguna luz pequeñita tan

sólo un hombre en harapos

que dice tener una palabra importante

que compartir aunque

nadie aquí pueda escucharlo.

 

 

 

cat people

 

para margarida vale de gato

 

no sé mucho del nacimiento de los humanos

por mucho tiempo creí que me gustaría ser madre pero

decliné la invitación debido a siete motivos

sé no obstante un poco de la gestación de los gatos

de la ética de las felinas preñadas en hogares temporales

y de los humanos que las acogen en situación de riesgo

a veces ofreciéndoles un trozo de cuarto vacío.

sé que las crías de gato nacen con uñas y 

gritando después de que se instala su primera hambre

las uñas son muy filosas y nunca entendí cómo

no mutilan por dentro las vísceras de sus madres .

la prole nace con los ojos pegados y sucios

y un día de pronto los abre subrepticiamente

dejándole a sus madres la labor de la limpieza.

los gatos se vuelven fácilmente hermanos unos de otros

y aman de un modo extraño siempre mordiendo

y es entonces cuando se separan con cierto dolor de su

madre dispuesta —si no se le castra— a otra cruza

los hijos saben después de nacer que no pueden

usar las uñas contra sus madres

las cuidan siempre de los rasguños finos

llorando para siempre el maternaje imposible

de un plato en el que poco a poco se seca leche derramada.

 

 

 

el color de la piel

 

era alto como el rumor de las voces

en el cuarto de al lado

las manos siempre suspendidas

en el corazón

una experiencia negra

la de mi padre mulato cafuzo mameluco

geográficamente perdido o aniquilado

y no me contaron esta otra historia

de brasil

 

un día llevaron suavizante

me lo echaron detrás en el cabello

negociaron mi silencio

y supe después que el gesto

de violencia

dejaría en mí una firma

reuní a mis padres y partí

quedó un permanente de

muchos años

amonio vivo entre los dientes

aquel rumor de los muertos

de la locura abierta de las afrenias

eran todos los pelos deshaciéndose

el fin encontrando un sí

 

las firmas sobre mi temperamento

escribieron un camino minado de

razas

yo mujer que tampoco puede ser loca

(siempre tratan de coronarme)

mi padre fue como una pared de hortensias

experiencia negra de la múltiple

firma

después de tatuarme el paraíso en el puño

y lograr un techo aquí

sé que la muerte me ronda desde hace mucho tiempo

y le muestro los dientes de amonio

mi cuerpo grande cortado de tintas que

nunca han pactado con la blancura de las verdades

ni con los neutros

la muerte me acecha todos los días en mi sueño

yo despierto y digo

tengo un día más para contar la historia de los suburbios

voy a escribir para descansar de la vigilia

en algún futuro la poesía hablará

el cemento del muro será campo

y la palabra hortensia o planta fuerte

al fin me vengará de todas las bombas.

 

 

 

el asesinato de marielle franco

 

cómo se borra un cuerpo después

de que corra en él el vino de tanta

fruta gorda y suculenta

sostienes las manos de la vida

y en ella hay respiración y timbre

la pisada de un búfalo

un hálito nacido en las raíces

el viento que golpea la arena de la piel

ves los pelos erizados

te estremeces incluso

y de repente otro soplo

muerde

donde todo sangra

cómo es que puede

morir ser tan doloroso

o pacífico

cómo es que puede

morir a veces

ser tan lento

cómo se borra un cuerpo después

después de que la piel que tenemos

sea tan consoladora

quédate un poco más

podrías haber dicho

pero el vino por dentro ardía

y aunque el cuerpo se quedara

el vínculo de ser un animal

se había ya disuelto

la viscosidad toda vertida

al punto de nunca más

poderse recoger

cómo es que puede

un cuerpo entero

romperse

nosotros tendiendo una mano

que acaba aun más en el vacío

nosotros también un cuerpo

esperando al tuyo roto

cómo es que puede

un cuerpo entero

desaparecer

aun desmembrado

siempre puede o debe

el desencanto admitirse

morir como dormir

entre las ruinas

las bombas

perder

soplo sangre aire

barco y manos

atracados pero

colgando

de los filamentos del espacio

la mano última que saluda

sabe porque duele

lo imposible

no puede más.

 

 

 

 

Estos poemas pertecen al libro onde estão as bombas, de Tatiana Pequeno, editado bajo el sello Edições Macondo en 2019.


Foto tomada de escamandro.wordpress.com 


 

 

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