el ministro
si pudieran los hombres blancos en bruselas
y thomas de maizière oír este poema mío
quedaría resuelto el problema de las fronteras
fíjese bien sr. ministro
en mi cama no se pide visa ya he intercambiado
sábanas y fundas sucias de semen made in
españa hungría austria zimbabue irak
alemania somos la alegría los unos de los otros
y dígame sr. ministro
de no ser por nosotros ¿quién más la sería? ¿y quién
propiciaría el crecimiento de sus índices demográficos?
según fatou diome de él somos
un 40% responsables en serio dígame sr. ministro
sin nosotros los expatriados ¿de dónde vendrían tantas delicias
las tesis los ensayos la vida los antros y los
cuadros con los cuales lucran sus museos
de dónde vendrían los libros premiados con los cuales
lucran o lucraban sus polvosas librerías?
¿habría para pasolini este hombre europeo un futuro
más duradero si se hubiera pasolini refugiado?
tal vez habría muerto en siria en libia o en casa
de la chingada menos por ser refugee y más por ser
maricón (sí otro gran problema pero ese no es
hoy el punto del poema) ya me he acostado en futones tapetes
colchones y alfombras de toda suerte de gente incluso
los de budapest los más cornudos actualmente
(los jugadores de golf de melilla no son menos siniestros)
el secreto sr. ministro
deje le explico es abrir fronteras y corazón ser
buenos como lou salomé que tuvo la caridad de coger
con nietzsche y para su propio deleite encima le puso con rée y (dicen)
rilke ser buenos con quienquiera sin que importe el color
del pasaporte ni del sujeto sólo dando mucho de lo
que sea: una visa un techo un trabajo un hallo un medio
de transporte más seguro y ventilado que un camión
un destino más humano que ése injusto y raso hacia el que
usted y yo y petra laszlo mandamos al padre en fuga y a su hijo
(el suelo).
el zopilote
cuerpo del delito es
la expresión usada
para los casos de
infracción en que hay
en el sitio marcas del evento
infraccional
cosa que hace del cuerpo
un lugar y de delito
un adjetivo el examen
consiste en ver y ser
visto (las fiestas también
consisten en eso)
acostada en una camilla con
cuatro médicos alrededor
platicando al mismo tiempo
sobre las mucosas la huelga
la falta de vasos desechables
y decidiendo ante mis piernas
abiertas si al final de su
guardia irían todos al bar
el doctor del instituto
de medicina legal redactó su acta
sin mirarme a la cara
y hablando por celular
el doctor y yo tenemos un cuerpo
y por lo menos otra cosa en común:
nos encanta hablar por teléfono e ir al bar
el doctor es una persona
trata con muertos y con mujeres vivas
(a las que llama piezas)
con cosas.
Estos poemas pertenecen al poemario O martelo, de Adelaide Ivánova, publicado bajo el sello Edições Garupa en 2017.
Foto tomada de: poetrytranslation.org

No hay comentarios:
Publicar un comentario