Bajo el doble incendio
de la luna y el neón,
sobre un parapeto de
mármol, entre dos cortinas
movidas por la brisa marina
que al mismo tiempo a sus
muslos y espalda dispensaba
un hálito discontinuo,
inundando de rojo el estrecho
perímetro de su jarrón de cerámica
y contrastando inmemorial con la
transitoriedad de todo allí
hotel, amor, día, noche, autos
una flor ajena a símbolos
alcanzaba su punto máximo
de belleza.
Texto en portugués: A poesia andando: treze poetas no Brasil: Antologia,
Antol.: Marília Garcia y Valeska de Aguirre, Lisboa, Livros Cotovia, 2008, pp. 20-21

No hay comentarios:
Publicar un comentario