viernes, 12 de julio de 2013

Cuatro poemas de Fabiano Calixto


De la ciudad


En el peor de los casos
queda la lluvia
que, de vez en cuando,
cae sobre este declive civilizado.
sobre estas palabras que salen huecas.
sobre estas máquinas.

pero la lluvia aún no es nada.
la lluvia se atrasa, siempre.

el disturbio de los espacios en
nuestro campo de visión minimizado.
un exagerado estrangulamiento de tiempo.
esta es la lengua. peor: este es el lenguaje.

(justo hoy,
en el estacionamiento de la facultad,
los árboles en flor
secuestraron,
por un momento menos que mínimo,
mi atención. y nada quedó.
ni un color. ni una brisa.)

Arpegios


derrotada por la palabra
que mojó con miel
ella ya no cree
en cerámicas chinas, diccionarios, flamboyanes, etc.
pero cuando se inclina (como las glicinias
sus azules
en la atmósfera aún desnuda)
en la ventana
contemplando la tarde
algo premeditado
entre las fuerzas del universo
actúa
deflagrando una geometría particular
a partir de ese tamborileo
sobre su antebrazo.

Devaneo con canción popular del centro-oeste & otras canciones


tengo casi 35 años
y el pelo casi todo blanco
así camino por la ciudad
dudando entre la Senador Fláquer
y la Gertrudes de Lima (dolores paralelos,
restos de babosa en el rostro del asfalto)
tanteo la lengua universal – la que se ausenta,
la que intenta desplazar el dolor entre los dientes,
la que, sea por hurto o susto, falla –
tanteo la lengua universal, la mía: pintoresca
(un bar cualquiera en el interior de Minas Gerais,
leyendo leyendas brasileñas, bebiendo aguardiente,
mirándola pasear en mi pensamiento,
ensalzando la insulsez de la vida, en la fuente
- un poeta bucólico, dirán en alguna parca reseña)
ninguna palabra, ahora
un punteo imaginario
teje la triturada trama
del tiroteo un acuoso botón de rosa
un hastío súbito
emana de la espera en los semáforos,
del organismo vítreo de los edificios,
del sol apagado por el desánimo del invierno,
del pelo casi todo blanco
ni la una, ni la otra
vuelvo
(una canción de Roberto)
regreso
mañana es casi medio día
tengo que preparar
el almuerzo
- tal vez coma lapislázuli
o, esto es,
haga para ella
ensalada de jitomates con cebolla
luego entonces ahora
retomar las lecturas, los cantares,
saciar la sed, el hambre, el deseo
en esta vida que se consulta, que se cose
(sorda, sonora, insana, sensual)
entre el prefacio y el colofón.

Canto de insomnio


alguien en la vida de mi mujer sueña con plantar eucaliptos. en la vida de mi mujer, alguien no logra recordar los sueños de la noche anterior. en el portarretratos de mi mujer la familia está desfalcada. en la bolsa de mi mujer hay caramelos de menta extrafuerte y monedas para el autobús. hay también, en la bolsa de mi mujer, el clásico de Melville. lo que más me intriga, no obstante, es que alguien en la vida de mi mujer sueñe con plantar eucaliptos. tal vez eso me asusta un poco; pero, mucho más, que la sala vacía, que alguien que aguarda, una nostalgia de piedra, el amor en la ensenada.



Texto en portugués:  A poesia andando: treze poetas no Brasil:  Antologia, 
Antol.: Marília Garcia y Valeska de Aguirre, Lisboa, Livros Cotovia, 2008, pp. 75-76, 79-81.



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