desde el negro vergel. Y eran trompetas,
salmos, carros de fuego, esos murmullos
de Dios hacia su pueblo, y eran puros
cantos de lavanderas en la fuente
y era la fuente misma, eran nostálgicos
efluvios de la infancia y del futuro,
era un ay portugués deshecho en caña.
Era un fluir de esencias y eran formas
de un color no terreno junto al hombre,
la invención del amor en la era atómica,
el consultorio mítico y lunar
(poesía antes de la luz y después de ella),
era Jorge de Lima con sus ángeles.

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