Yace en oblicua forma y prolongada
la tierra de Maré, toda cercada
por Neptuno, que con amor constante,
le da muchos abrazos por amante,
y metiendo los brazos dentro de ella
la pretende gozar, por ser muy bella.
En este amor así la señorea,
y así la galantea,
que el mar le dio Maré por apellido,
porque goza el amor de su querido:
y gustando de prendas amorosas
se hace marea de rosas,
y viviendo en las ansias sucesivas,
de amor son mareas vivas;
y si en las muertas menos la estremece,
marea de nostalgias le parece.
Vista por fuera es poco apetecida,
porque a los ojos no es bien parecida;
mas por dentro habitada
resulta hermosa y es muy apreciada,
como la concha ríspida y rugosa
que engendra en su interior la perla hermosa.
(...)
Las frutas que hasta aquí tengo nombradas
son a Brasil de Europa trasladadas,
porque tenga Brasil por más hazañas
junto a las fruta propias las extrañas.
Y, hablando de las propias, cocoteros
gallardos y frondosos,
crían cocos sabrosos;
y desplegó Natura tal largueza
que les dio por grandeza
ya no sólo bebida, mas sustento,
el néctar dulce, el cándido alimento.
De mil colores, del cajú los brillos
unos son rojos y otros amarillos,
y así como diversos en colores,
también se muestran varios en sabores;
y crían una castaña
mejor que la de Francia y la de España.
Las pitangas fecundas,
de color rubicundas,
en el sabor picante comparadas,
son de América guindas disfrazadas.
Las pitombas doradas, si las besas,
tienen mejor sabor que las cerezas,
y, para que su efecto sea más grato,
su primor se completa en el olfato.
Los araçazes grandes o pequeños
de los que estos terrenos son los dueños,
cual las peras de Europa engrandecidas,
y a ellas diversamente parecidas,
de varias castas, mermeladas bellas.
(...)
La guindilla elegante
es tanta, tan diversa y tan picante,
para todo sazón acomodada,
que es muy aventajada
por fresca y por bravía
a la que Asia nos da y Europa cría.
La papaya frecuente
se siembra vulgarmente
y no la aprecia el Mudo,
pues resulta vulgar lo que es fecundo.
Y el maracuyá sabroso y frío
Merece entre las frutas nombre y brío.
Dan sus semillas más sabroso agrado
que el azúcar rosado;
es bello y es cordial, y como es blando,
todo él como manjar se va tragando.
Veréis los ananases,
que de aspirar a reyes son capaces;
se visten de escarlata
con majestad tan grata,
que, teniendo de imperio gravedad,
les da su tiara verde majestad;
mas al tener la tiara levantada,
de picantes espinas adornada,
demuestran que entre reyes y reginas
no hay corona en el mundo sin espinas.
Este pomo, querido por la gente,
mucho más que el durazno es excelente,
pues le lleva ventaja en lo gracioso
por mayor, por más dulce y perfumoso.
(...)
Ya he enlistado las frutas y legumbres
que hacen de envidia al Reino arder en lumbres;
y ya he recopilado
lo que a Brasil debe serle envidiado,
y para preferirse a toda tierra,
en sí perfectas cuatro AA encierra.
La primera A la tiene en arboledas
siempre verdes de aspecto y siempre ledas;
la segunda A la tiene en aires puros,
que de clima son suaves y seguros;
la tercera A la tiene en aguas sanas,
que refrescan el pecho y son lozanas
La cuarta A en el azúcar deleitoso,
que es del Mundo el regalo más mimoso.
Son así las cuatro AA ya enlistadas,
Aguas, Aires, Azúcar, Arboledas
En esta isla es muy ledo y muy vistoso
Un Ingenio famoso,
que, cuando quiso el hado, antiguamente,
fue el Rey de los ingenios preeminente,
y cuando Holanda pérfida y nociva
lo quemó, renació cual Fénix viva.
(...)
Esta isla de Maré o de alegría,
término de Bahía,
tiene de todo lo que hay en Brasil todo,
que de todo Brasil es breve apodo;
y si algún día Citerea la encontrara,
por ésta a su Chipre despreciara,
mas ya tiene en María, su señora,
a otra Venus mejor por protectora.

No hay comentarios:
Publicar un comentario