E. VERHAEREN
Lector:
Queda fundado el Desvarismo
*
Este prefacio, aunque interesante, inútil.
*
Algunos datos. Ni todos. Sin conclusiones. Para
quien me acepta son inútiles ambos. Los curiosos
hallarán placer en descubrir mis conclusiones,
confrontando obra y datos. Para quien me
rechaza, trabajo perdido explicar lo que, desde antes
de leer, ha rechazado.
*
Cuando siento el impulso lírico escribo, sin
pensar, todo lo que mi subconsciente me grita.
Pienso después: no sólo para corregir, sino para
justificar lo que escribí. De ahí la razón de este
Prefacio interesantísimo.
*
Muy difícil, por cierto, saber en esta prosa dónde
termina la blague, dónde principia la seriedad.
Ni yo lo sé.
*
Y discúlpeme por estar tan atrasado sobre los
Movimientos artísticos actuales. Soy un pasadista,
lo confieso. Nadie puede librarse de golpe
de las teorías-abuelas que bebió; y el autor de este
libro sería hipócrita si pretendiera representar
una orientación moderna que aún no comprende
bien.
*
Libro evidentemente impresionista.
Aunque, según los modernos, error grave el
Impresionismo.
Los arquitectos huyen del gótico y del arte
nuevo, afiliándose, más allá de los tiempos
históricos, a los volúmenes elementales: cubo,
esfera, etc. Los pintores desdeñan a Delacroix
y a Whistler, para apoyarse en la calma
constructiva de Rafael, de Ingres, del Greco. En la
escultura, Rodin es malo; los imaginarios africanos
son buenos. Los músicos desprecian a Debussy,
arrodillados ante la polifonía catedralesca de
Palestrina y Juan Sebastián Bach. La poesía...
“tiende a despojar al hombre de todos sus
aspectos contingentes y efímeros, para alcanzar
en él la humanidad...” Soy pasadista, lo confieso.
*
“Este Corán nada más es que un atado
de sueños confusos e incoherentes. No es
inspiración proveniente de Dios, sino creada por el
autor. Mahoma no es profeta, es un hombre que
hace versos. Que se presente con alguna señal
reveladora de su destino, como los antiguos
profetas”. Tal vez digan de mí lo que dijeron
del creador de Alá. Diferencia cabal entre nosotros
dos: Mahoma se presentaba como profeta;
me pareció más conveniente presentarme como
un loco.
*
¿Ya leyó usted a San Juan Evangelista? ¿Walt
Whitman? ¿Mallarme? ¿Verhaeren?
*
Durante unos diez años metrifiqué, rimé. ¿Un ejemplo?
*
ARTISTA
Lo que deseo es ser un pintor - Leonardo,
cuyo ideal en piedades se acrisola;
abriendo frente al mundo amplia corola
del sueño ilustre que en mi pecho guardo...
Quiero llevar del mundo al fondo pardo
El tinte de la veneciana scuola,
Dar por limosna un tono de amapola,
A cuanto haya de pedrera o cardo.
Cuando me encuentre el manantial de tintas
Y los altos pinceles con que pintas,
¡Oh, Veronés! tus cuadros y cornisas,
Iré a vivir do la Desgracia mora;
Y viviré de colorear sonrisas
En labios del que impreca o del que llora.
Los Sres. Laurindo de Brito, Martins Fontes,
Paulo Setúbal, aunque no tengan
evidentemente la envergadura de Vicente de
Carvalho o de Francisca Júlia, publican sus
versos. Y hacen muy bien. Podría, como ellos.
publicar mis versos metrificados.
*
No soy futurista (de Marinetti). Lo dije y
lo repito. Tengo puntos de contacto con el
futurismo. Oswald de Andrade, al llamarme
futurista, cometió un error. La culpa es mía. Sabía de la
existencia del artículo y dejé que saliera. Tal fue
el escándalo, que deseé la muerte del mundo. Era
vanidoso. Quise salir de la oscuridad. Hoy tengo
Orgullo. No me pesaría reingresar en la oscuridad.
Pensé que se discutirían mis ideas (que
ni son mías): discutieron mis intenciones.
Ahora ya no me callo. Tanto ridiculizarían
mi silencio como este grito.
Recorreré la vida con los brazos al aire, como el
“Indiferente” de Watteau.
*
“Algunos lectores, al leer estas frases (poesía
citada) no comprenderán de inmediato. Creo incluso
que es imposible comprender enteramente en la
primera lectura pensamientos de esta forma
esquematizados sin una cierta práctica. Ni es ésta razón
para que un poeta se queje de sus
lectores. En lo que éstos se vuelven condenables es
en no pensar que un autor que firma no
escribe burradas por el simple placer de
probar la tinta; y que, bajo esa
extravagancia aparente había un sentido
por ventura interesantísimo, que había
alguna cosa que comprender” Jean Epstein.
*
Hay en este mundo un señor llamado Zdislas
Milner. Sin embargo, escribió esto: “El hecho de que una
obra se aleje de preceptos y reglas aprendidas
no da la medida de su valor”. Perdóneme que le dé
algún valor a mi libro. No hay padre que, siendo
padre, abandone a su hijo jorobado que se ahoga,
para salvar al lindo heredero del vecino. El
ama de leche del cuento fue una grandísima
payasa desnaturalizada.
*
Todo escritor cree en el valor de lo que escribe.
Si lo muestra es por vanidad. Y si no lo muestra es por
vanidad también.
*
No huyo del ridículo. Tengo compañeros
ilustres.
*
El ridículo es muchas veces subjetivo. No depende
del mayor o menor blanco de quien lo sufre.
Lo creamos para vestir con él a quien hiere nuestro
orgullo, ignorancia, esterilidad.
*
¿Un poco de teoría?
Creo que el lirismo, nacido en el
subconsciente, acrisolado en un pensamiento claro
o confuso, crea frases que son versos enteros,
sin prejuicio de medir tantas sílabas, con
acentuación determinada.
El encabalgamiento es costumbre para los condenados a la
prisión alejandrina. Hay, no obstante, escaso ejemplo de él
en este libro. Quien abusa de la pipa... [acaba con la boca chueca.]
*
La inspiración es fugaz, violenta. Cualquier
Impedimento la perturba e incluso la silencia. El Arte,
que, sumado al Lirismo, da Poesía, no
consiste en perjudicar la loca carrera del
estado lírico para advertirle sobre piedras y cercas
de alambre en el camino. Deje que tropiece, caiga
y se hiera. El Arte es mondar más tarde el poema de
repeticiones fastidiosas, de sentimentalidades
románticas, de pormenores inútiles o
inexpresivos.
*
Que el arte no sea, empero, limpiar los versos de exageraciones colo-
ridas. La exageración: símbolo siempre
nuevo de la vida y del sueño. Por ella la vida y el
sueño se hermanan. Y, si es consciente, no es defecto,
sino legítimo medio de expresión.
*
“¡El viento se sienta en el hombro de tus velas!”
Shakespeare. Homero ya había escrito que la tierra
mugía debajo de los pies de hombres y caballos. Pero
usted ya debe saber que hay millones de exageraciones en la
obra de los maestros.
*
Taine dijo que el ideal de un artista consiste en
“presentar, más que los propios objetos,
completa y claramente cualquier característica
esencial y sobresaliente de éstos, por medio de alteraciones
sistemáticas de las relaciones naturales entre sus
partes, de modo que esta característica se vuelva más
visible y dominante”. El Sr. Luís Carlos, sin embargo,
reconozco que tiene el derecho de citar lo mismo en
defensa de sus “Columnas”.
*
Ya raciocinó sobre lo que se llama “bello horrible”.
Lástima. Lo bello horrible es una escapatoria creada
por la dimensión de la oreja de ciertos filósofos para
justificar la atracción ejercida, en todos los
tiempos, por lo feo sobre los artistas. No me
vengan a decir que el artista, al reproducir lo feo,
lo horrible, hace una obra bella. Llamarlo bello a lo que es
feo, horrible, sólo porque está expresado con
grandeza, conmoción, arte, es desvirtuar o
desconocer el concepto de la belleza. Pero feo =
pecado... Atrae. Anita Malfatti me hablaba el otro
día sobre el encanto siempre nuevo de lo feo. Aunque Anita
Malfatti no ha leído aún a Emilio Bayard: “El fin
lógico de un cuadro es ser agradable de verse.
Sin embargo, se complacen los artistas en expresar
el singular encanto de la fealdad. El artista lo sublima
todo”.
*
Bello del arte: arbitrario, convencional,
transitorio - cuestión de moda. Bello de la
naturaleza: inmutable, objetivo, natural - tiene la
eternidad que la naturaleza tenga. El Arte no
logra reproducir la naturaleza, ni es éste su
fin. Todos los grandes artistas, ya sea consciente
(Rafael de las Madonas, Rodin de Balzac,
Beethoven de la Pastoral, Machado de Assis
del Brás Cubas), o bien inconscientemente (la gran
mayoría) fueron deformadores de la naturaleza.
de donde infiero que lo bello artístico será tanto más
artístico, tanto más subjetivo, cuanto más se
aleje de lo bello natural. Que otros infieran lo que
quieran. Poco me importa.
*
Nuestros sentidos son frágiles. La percepción de las
cosas exteriores es débil, perjudicada por mil
velos, provenientes de nuestras taras físicas y
morales: enfermedades, prejuicios, indisposiciones,
antipatías, ignorancias, hereditariedad,
circunstancias de tiempo, de lugar, etc... Sólo
idealmente podemos concebir los objetos como
los actos en su entereza bella o fea. El arte
que, incluso sacando sus temas del mundo
objetivo, se desarrolla en comparaciones
alejadas, exageradas, sin exactitud aparente,
o indica los objetos como un universal, sin
delimitación calificativa alguna, tiene el poder
de conducirnos a esa idealización libre,
musical. Esta idealización libre, subjetiva,
permite crear todo un ambiente de realidades
ideales donde sentimientos, seres y cosas, bellezas
y defectos se presentan en su plenitud
heroica, que rebasa la defectuosa percepción
de los sentidos. No sé qué futurismo puede existir
en quien casi adopta la concepción estética de
Fichte. ¡Huyamos de la naturaleza! Sólo así el arte
no se resentirá de la ridícula debilidad de la
fotografía... a colores.
*
Ya no me hace ninguna gracia eso de que
sometamos las conmociones al lecho de Procusto para
que obtengan, en ritmo convencional, un número
convencional de sílabas. Ya, en mi primer libro, usé
indiferentemente, sin obligación de retorno
periódico, los diversos metros pares. Ahora
me libero también de ese prejuicio. Adquiero
otros. ¿Razón para que me insulten?
*
Pero no desdeño los balanceos bailarines de
redondillas y endecasílabos. Sucede que la conmoción
cabe en ellos. Entran, pues, a veces, en el cabaret
rítmico de mis versos. En esta cuestión de
metros, no soy aliado; soy como Argentina:
me enriquezco.
*
¿Sobre el orden? Me repugna, en efecto, lo que
Musset llamó:
“L’art de servir à point un dénoument bien couit”.
*
Existe el orden de los infantes colegiales que salen
de las escuelas tomados de las manos, de dos en dos. Existe
un orden en los estudiantes de las escuelas
superiores que bajan la escalera de cuatro
en cuatro peldaños, chocando entre sí lindamente.
Existe un orden, aún más alto, en la furia
desencadenada de los elementos.
*
Quien imparte Historia de Brasil obedecerá a
un orden que, ciertamente, no consiste en estudiar
la guerra de Paraguay antes de la ilustre casualidad de
Pedro Álvares. Quien canta su subconsciente
seguirá el orden imprevisto de las conmociones, de las
asociaciones de imágenes, de los contactos exteriores.
Sucede que el tema a veces desencamina.
*
El impulso lírico clama dentro de nosotros como
turba enfurecida. Sería graciosísimo que a ésta
se le dijera:
“¡Alto ahí! Cada cual grite en su turno; y quien
tenga el argumento más fuerte, ¡guárdeselo para
el final!” La turba es confusión aparente. Quien
sepa alejarse idealmente de ella, verá el
imponente desarrollo de esa alma colectiva,
hablando la retórica exacta de las reivindicaciones.
*
¿Mis reivindicaciones? Libertad. La uso;
no abuso de ella. Sé embridarla en mis verdades
filosóficas y religiosas; porque las verdades
filosóficas, religiosas, no son convencionales
como el Arte, son verdades. ¡Tanto no abuso!
No pretendo obligar a nadie a seguirme.
Acostumbro andar solo.
*
Virgilio, Homero, no usaron la rima. Virgilio,
Homero, tienen asonancias admirables.
*
La lengua brasileña es una de las más ricas y sonoras.
Y posee el admirabilísimo “ão”.
*
Marinetti fue grande cuando redescubrió el
poder sugestivo, asociativo, simbólico,
universal, musical de la palabra en libertad.
Por cierto: vieja como Adán. Marinetti se equivocó: hizo
de ella un sistema. Es tan sólo auxiliar poderosísimo.
Uso palabras en libertad. Siento que mi vaso
es demasiado grande para mí, e incluso bebo del vaso
ajeno.
*
Sé construir teorías ingeniosas. ¿Quiere ver?
La poética está mucho más atrasada que la
música. Ésta abandonó, quizá incluso antes
del siglo VIII, el régimen de la melodía cuando mucho
octavada, para enriquecerse con los infinitos
recursos de la armonía. La poética, con rara
excepción hasta mediados del siglo XIX francés, fue
esencialmente melódica. Llamo verso
melódico lo mismo que melodía musical:
arabesco horizontal de voces (sonidos) consecutivas
que contiene un pensamiento inteligible.
Ahora, si en vez de únicamente usar versos
melódicos horizontales:
“Mnezareth, la divina, la pálida Phrynea
Comparece ante la austera y rígida asamblea
Del Areópago supremo....”
hacemos que se sigan las palabras sin ligación
inmediata entre sí: estas palabras, por el hecho
mismo de no seguirse intelectual,
gramaticalmente, se sobreponen unas a otras,
para nuestra sensación, formando ya no
melodías, sino armonías.
Lo explico mejor:
Armonía: combinación de sonidos simultáneos.
Ejemplo:
“Arrobos... Luchas... Saetas... Cánticos...
¡Poblar!”
Estas palabras no están ligadas. No forman
enumeración. Cada una es frase, período elíptico,
reducido al mínimo telegráfico.
Si pronuncio “Arrobos”, como no forma parte
de una frase (melodía), la palabra llama la atención
hacia su aislamiento y queda vibrando, en espera
de una frase que le haga adquirir significado y
QUE NO VIENE. “Luchas” no proporciona conclusión
alguna a “Arrobos”; y, en las mismas condiciones,
sin hacer olvidar la primera palabra, queda
vibrando con ella. Las otras voces hacen lo
mismo. Así: en vez de melodía (frase
gramatical) tenemos acorde arpegiado, armonía,
-- el verso armónico.
Pero si, en vez de usar sólo palabras sueltas, uso
frases sueltas: misma sensación de superposición,
ya no de palabras (notas) sino de frases
(melodías). Por lo tanto: polifonía poética.
Así, en “Paulicea desvariada” se usan el
verso melódico:
“Sao Paulo es un palco de bailables rusos”; el
verso armónico:
“La caterva... La Bolsa... Las barajas...”;
y la polifonía poética (uno y a veces dos e
incluso más versos consecutivos):
“El engranaje trepida... La bruma nieva...”
¿Qué tal? No olvide, empero, que otro vendrá
a destruir todo esto que construí.
Para auxiliar a la teoría:
1º
Los genios poéticos del pasado lograron dar
mayor interés al verso melódico, no sólo
creándolo más bello, sino haciéndolo más
variado, más conmovedor, más imprevisto. Algunos
incluso lograron formar armonías, a
veces ricas. Armonías, no obstante, inconscientes,
esporádicas. Pruebo la inconsciencia: Víctor Hugo,
muchas veces armónico, exclamó después de oír
el cuarteto del Rigoletto: “Hagan que pueda
combinar simultáneamente varias frases y verán
de qué soy capaz”. Hallo la anécdota en Galli,
Estética Musical. Se non è vero...
2º
Hay ciertas figuras de retórica en las que podemos
ver un embrión de la armonía oral, como en la lección de las
sinfonías de Pitágoras encontramos un germen de la
armonía musical. Antítesis -- genuina
disonancia. Y si tan apreciada, es justo porque
poetas tanto como músicos, sintieron siempre el gran
encanto de la disonancia, de la que habla G. Migot.
3º
Comentario a la frase de Hugo. La armonía oral no
se realiza, como la musical, en los sentidos, porque
las palabras no se funden como los sonidos, antes
bien, se barajan, se vuelven incomprensibles. La
realización de la armonía poética se efectúa en la
inteligencia. La comprensión de las artes del tiempo
nunca es inmediata, sino mediata. En el arte del
tiempo coordinamos actos de memoria
consecutivos, que asimilamos en un todo final.
Este todo, resultante de estados de consciencia
sucesivos, da la comprensión final, completa,
de la música, poesía, danza terminada. Víctor Hugo
se equivocó al querer realizar objetivamente lo que
se realiza subjetivamente dentro de nosotros.
4º
Los psicólogos no admitirán la teoría... Basta
responderles con el “Sólo-quien-ama” de Bilac.
O con los versos de Heine de los que Bilac sacó el
“Sólo-quien-ama”. Sin embargo: si usted ya tuvo
por casualidad en la vida un acontecimiento fuerte,
imprevisto (ya lo tuvo, naturalmente), recuerde
el tumulto desordenado de las muchas ideas que
en ese momento se agolparon en su cerebro.
Esas ideas, reducidas al mínimo telegráfico de la
palabra, no se continuaban, porque no
formaban parte de ninguna frase, no tenían
respuesta, solución, continuidad. Vibraban,
resonaban, se amontonaban, se sobreponían.
Sin ligación, sin concordancia aparente --
aunque nacidas del mismo acontecimiento --
formaban, por la sucesión rapidísima,
una verdadera simultaneidad, verdaderas
armonías que acompañaban la melodía enérgica
y amplia del acontecimiento.
5º
Bilac, Tarde, es muchas veces un intento de
armonía poética. De ahí, en parte al menos, el
estilo nuevo del libro. Descubrió, para la lengua
brasileña, la armonía poética, antes de él
rara vez empleada. (Gonçalves Dias,
genialmente, en la escena de la lucha, Y-Juca-Pirama).
El defecto de Bilac fue no metodizar el invento;
sacar de él todas las consecuencias. Se explica
históricamente su defecto: Tarde es un apogeo.
Las decadencias no vienen después de los apogeos.
El apogeo ya es decadencia, porque siendo
estancamiento no puede contener en sí un progreso,
una evolución ascensional. Bilac representa
una fase destructiva de la poesía; porque toda
perfección en el arte significa destrucción. Imagino
su susto, lector, al leer esto. No tengo tiempo
para explicarlo: estudie, si quiere. Nuestro
primitivismo representa una nueva fase
constructiva. A nosotros nos compete esquematizar,
metodizar las lecciones del pasado.
Vuelvo al poeta. Hizo él como los creadores del
Organum medieval: aceptó armonías de
cuartas y de quintas despreciando terceras,
sextas, todos los demás intervalos. El número
de sus armonías es muy restringido. Así,
“...el aire y el suelo, la fauna y la flora, la hierba y el
pájaro, la piedra y el tronco, los nidos y la hiedra,
el agua y el reptil, la hoja y el insecto, la flor y la fiera”
da la impresión de una larga, monótona serie de
quintas medievales, fastidiosa, excesiva, inútil, incapaz
de sugestionar al escucha y darle la
sensación del crepúsculo en el campo.
*
Lirismo: estado afectivo sublime -- vecino de la
sublime locura. Preocupaciones de métrica y de
rima perjudican la naturalidad libre del lirismo
objetivado. Por eso, poetas sinceros confesaron
no haber escrito nunca sus mejores versos. Rostand
por ejemplo; y, entre nosotros, más o menos, el Sr.
Amadeu Amaral. Tengo la felicidad de escribir
mis mejores versos. Mejores no
puedo hacerlos.
*
Ribot dijo en alguna parte que la inspiración es telegrama
cifrado transmitido por la actividad inconsciente
a la actividad consciente que lo traduce. Esta
actividad consciente puede repartirse entre
poeta y lector. Así aquél no escorcha ni
desmenuza fríamente el momento lírico; y,
bondadosamente, concede al lector la gloria de
colaborar en los poemas.
*
“El lenguaje admite la forma dubitativa que el
mármol no admite”. Renan.
*
“Entre el artista plástico y el músico está el poeta,
que se avecina al artista plástico con su
producción consciente, mientras que alcanza las
posibilidades del músico en el fondo oscuro del
inconsciente”. De Wagner.
*
Ya está usted viendo hasta qué punto acostumbro
andar solo...
*
Don Lirismo, al desembarcar del Eldorado del
Inconsciente, en el muelle de la tierra del Consciente, es
inspeccionado por la visita médica, la Inteligencia,
que lo limpia de los lastres y de toda y
cualquier enfermedad que pueda difundir confusión,
oscuridad en la tierrita progresista. Don
Lirismo sufre una visita aduanal más,
descubierta por Freud, que la denominó
Censura. ¡Soy contrabandista! Y me opongo a la ley
de la vacuna obligatoria.
*
Parece que soy todo instinto... No es cierto.
Hay en mi libro, y no me desagrada, una tendencia
pronunciadamente intelectualista. ¿Qué quiere
usted? Logro pasar mis sedas sin pagar
derechos. Pero es psicológicamente imposible
librarme de las inyecciones y de los tónicos.
*
La gramática apareció una vez organizadas las
lenguas. Sucede que mi inconsciente no sabe
de la existencia de gramáticas, ni de lenguas
organizadas. Y como Don Lirismo es
contrabandista...
*
Notará usted con facilidad que si en mi
poesía la gramática a veces es despreciada, graves
insultos no sufre en este prefacio
interesantísimo. Prefacio: cohete de mi yo
superior. Versos: paisaje de mi yo profundo.
*
¿Pronombres? Escribo brasileño. Si uso ortografía
portuguesa es porque, no alterando el resultado,
me da una ortografía.
*
Escribir arte moderno no significa jamás
para mí representar la vida actual en lo que tiene
de exterior: automóviles, cine, asfalto. Si
estas palabras frecuentan mi libro no es porque piense
escribir modernamente con ellas, sino
porque, siendo mi libro moderno, éstas tienen en él
su razón de ser.
*
Sé incluso que puede ser moderno el artista que se
Inspire en la Grecia de Orfeo o en la Lusitania de
Nun’Alvares. Reconozco incluso la existencia de
temas eternos, pasibles de agradar por la
modernidad: universo, patria, amor y la
presencia-de-los-ausentes, ex-gozo-amargo-de-
infelices.
*
No quise tampoco probar un primitivismo visco e
insincero. Somos en realidad los primitivos
de una era nueva. Estéticamente: fui a buscar, entre
las hipótesis planteadas por psicólogos, naturalistas y
críticos sobre los primitivos de las eras pasadas,
una expresión más humana y libre de arte.
*
El pasado es lección para meditarse, no para
reproducirse.
“E tu che sè costí, anima viva,
Pártiti da cotesti che sono morti”.
*
Durante muchos años me busqué a mí mismo.
Me hallé. Ahora no me digan que ando en busca
de la originalidad, porque ya descubrí dónde
estaba, me pertenece, es mía.
*
Cuando uno de los poemas de este libro se
publicó, mucha gente me dijo: “No entendí”.
Personas hubo, empero, que confesaron:
“Entendí, pero no sentí”. Mis amigos...
noté más de una vez que sentían, pero no
entendían. Evidentemente, mi libro es bueno.
*
Un escritor de renombre dijo de mis amigos y de
mí que éramos o genios o bestias. Creo que
tiene razón. Sentimos, tanto yo como mis amigos,
el anhelo del faro. Si fuéramos borregos al
punto de tener una escuela colectiva, ésta sería de
seguro el “Farismo”. Nuestro deseo: iluminar. La
extrema izquierda en que nos colocamos no
permite término medio. Si genios, indicaremos el
camino a seguir; si bestias, naufragios que evitar.
*
Canto a mi manera. ¿Qué me importa si no
me entienden? ¿No tengo fuerzas bastantes
para universalizarme? Paciencia. Con el vario
laúd que construí parto por esta selva
salvaje de la ciudad. Como hombre primitivo,
cantaré solo al principio. Pero el canto es agente
simpático: hace renacer en el alma de otro
predispuesto o tan sólo sinceramente curioso y
libre, el mismo estado lírico que provocan en nosotros
las alegrías, sufrimientos, ideales. Siempre habré de
hallar también a alguno, alguna, que se mecerá
con la cadencia libertaria de mis versos. En ese
momento: nuevo Anfión moreno y cuatro ojos,
haré que las piedras mismas se reúnan en
murallas con la magia de mi canto. Y dentro
de esas murallas esconderemos a nuestra tribu.
Mi mano escribió sobre este libro que
“no tenía y no tiene ninguna intención de
Publicarlo” Jornal do Comércio, 6 de junio. Lea
la frase de Gourmont sobre contradicción: 1º
volumen de las “Promenades Littéraires”. Rui
Barbosa tiene sobre ésta una página lindísima, no
recuerdo dónde. Hay unas palabras también en
Jean Cocteau, “La Noce Massacrée”.
Pero todo este prefacio, con todo el disparate de las
teorías que contiene, no vale naditita
de nada. Cuando escribí “Paulicea desvariada”
no pensé en nada de esto. Afirmo, empero, que
lloré, que canté, que reí, que grité... ¡Estoy vivo!
*
Por cierto, los versos no se escriben para la lectura de
ojos mudos. Los versos se cantan, se gritan,
se lloran. Quien no sepa cantar, no lea
Paisaje No. 1. Quien no sepa gritar, no lea
Oda del Burgués. Quien no sepa rezar, no lea
Religión. Despreciar: La escalada. Sufrir:
Colloque Sentimental. Perdonar: la canción de
cuna, uno de los solos de Mi Locura, de las
Enfibraturas del Ipiranga. No sigo.
Me repugna dar la clave de mi libro. Quien
sea como yo tiene esa clave.
*
Y aquí se acaba la escuela poética “Desvarismo”.
*
En mi próximo libro fundaré otra.
*
Y no quiero discípulos. En arte: escuela =
imbecilidad de muchos para vanidad de uno solo.
*
Podría haber citado a Gorch Fock. Me hubiera evitado el
Prefacio interesantísimo. “Toda canción de
libertad viene de la cárcel”.

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